El primer día que lo hice, me sentía emocionada. Era una experiencia nueva, excitante, una especie de aventura en la cual me sumergía. Sola por primera vez.
Al segundo día, el encanto fue disminuyendo, hasta que con el pasar de las jornadas, desapareció por completo.
Y me pregunté por qué las caras, que hasta entonces me habían parecido normales, sin rastro alguno de algo objetable, de repente se me hacían sombrías, amargadas, grises, agobiadas, arrugadas.... Formulé dos respuestas posibles a tamaña duda:
A) Porque es casi Julio y la gente ya necesita vacaciones
B) Porque están en un tren.
Correcto! Era la respuesta B! Se ganó un viaje por dos días a Lanús!
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