
Marianela se miró en el espejo. Se tocó el pelo y cogió un par de tijeras que estaban por ahí cerca. Tomó un mechón de pelo y se lo cortó a la altura de los ojos, formando un bonita y bastante bien formado, flequillo al costado. Ahora sí, ya no se veía nada.
Es que es bastante difícil disimular un moretón...
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